Discopatía degenerativa

La discopatía degenerativa es una patología muy frecuente producida por el envejecimiento o degeneración del disco intervertebral. Este proceso degenerativo, que aparece con la edad, se conoce como Enfermedad Degenerativa Discal (DDD, Degenerative Disc Disease) o Espondilosis y afecta a uno o a varios discos intervertebrales. Es la enfermedad más frecuente de la columna vertebral.

Los discos intervertebrales amortiguan y absorben el impacto entre las vértebras y permiten el movimiento entre ellas. En la juventud estos discos suelen ser sanos, presentando buena altura e hidratación.

Con el envejecimiento natural del organismo, van deshidratándose, perdiendo elasticidad y presentando cambios degenerativos.

Durante este proceso los discos van perdiendo progresivamente su altura e incluso pueden llegar a colapsarse completamente y a producirse el roce entre los cuerpos vertebrales y pinzamientos de los nervios a su salida de la columna.

Cuando han perdido su función amortiguadora puede producirse el desgaste precoz de las articulaciones intervertebrales. En última instancia, pueden verse proliferaciones óseas (osteofitos) y endurecimiento del tejido discal.

Tratamiento de
la Discopatía Degenerativa

En general, el tratamiento de la discopatía degenerativa es conservador y habitualmente no está indicada la cirugía como tratamiento inicial.
Muchos pacientes pueden precisar tratamiento farmacológico con antiinflamatorios y analgésicos para controlar los síntomas, así como tratamientos físicos. La fisioterapia ha demostrado su eficacia en el manejo del dolor.

TRATAMIENTOS NO QUIRÚRGICOS

Algunas de las medidas generales que se indican a los pacientes:

Ejercicio físico: los pacientes que realizan ejercicio físico moderado de forma habitual tiene mejor control de los síntomas. Deben evitarse deportes de impacto o que implique posiciones forzadas repetitivas, esfuerzos importantes o manejo de pesos importantes.

Medidas Posturales: es recomendable cuidar la ergonomía y buscar las posiciones más favorables para realizar las tareas habituales.Se recomienda también realizar cambios frecuentes de posición, especialmente si son mantenidas durante periodos prolongados.

✓  Dejar de fumar: el tabaco deteriora la nutrición de los discos de forma progresiva y acelera la aparición de los cambios degenerativos.

Perder peso: aquellos pacientes que padecen sobrepeso tienen sus discos crónicamente sobrecargados mecánicamente. La pérdida de peso es una medida muy eficaz para reducir los síntomas.

En algunos casos puede estar indicada la cirugía: aquellos pacientes que presentan compresión de los nervios y/o no mejoran en el tiempo a pesar de haber realizado un adecuado tratamiento conservador, pueden ser tributarios de un tratamiento quirúrgico.

Su especialista deberá evaluar minuciosamente su caso y en base a los pruebas complementarias propondrá la realización de un procedimiento adecuado.

El diagnóstico inicial se basa en una adecuada evaluación de los datos recopilados durante la entrevista clínica y la exploración física orientada a los síntomas que presenta el paciente. Con esta información, el especialista es capad de evaluar la necesidad de realizar pruebas complementarias con las que confirmar el diagnóstico y dar las indicaciones de tratamiento oportunas.

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